La Biblioteca del Congreso dejará de recopilar los tuits públicos

biblioteca del congresoQuizá una de las notas más impresionantes –al menos para el ambiente de bibliotecarios y especialistas de la información, o así lo quiero creer– con las que cerramos 2017 fue el anuncio de que la Biblioteca del Congreso dejará de recopilar los tuits públicos.

Fue el 14 de abril de 2010 cuando la misma Biblioteca del Congreso anunciaba la adquisición del archivo público de Twitter como parte de su acervo. En aquel entonces, el joven Twitter con sólo 4 años de existencia era una red social muy importante en la que se decía mucho: poco más de 50 millones de tuits diarios, cifra que impresionantemente subió a los 200 millones un año después. Algunos incluso afirmaron en su momento que Twitter contribuyó ampliamente a la Primavera Árabe, aunque otros aseguran que realmente fue sólo una herramienta y no el detonante.

Sin duda, Twitter nos cambió la forma de concebir no sólo la comunicación, sino la lectura misma. Recordemos que se hicieron varios experimentos en los que se involucraba a Twitter y la literatura, como es el caso de Such a Tweet Sorrow o el Twitter Fiction Festival. Recordemos también el tiempo que pasábamos leyendo a nuestros contactos en la red social.

Sin embargo, como todo en la vida, lo que sube debe bajar y el declive de Twitter es cada vez más evidente e inminente muy a pesar de los esfuerzos por salvarlo, esfuerzos absurdos e innecesarios en su mayoría (duplicar el número de caracteres, por mencionar un ejemplo) y que no dan respuesta a las urgencias reales de la red social (cyberbulling, bots, cuentas inactivas, etc.) y que son motivos fuertes para que muchas personas estén abandondando la otrora famosa red de microblogging.

Si bien Twitter es cada vez menos un espacio de conversación, no podemos negar que sigue siendo un espacio para enterarse en tiempo real de lo que ocurre en el mundo, pongamos como ejemplo el sismo que en septiembre pasado azotó a la Ciudad de México y otros estados del país y en el que gracias al uso de Twitter se pudieron movilizar recursos humanos y materiales a distintas zonas afectadas.

¿Por qué la Biblioteca del Congreso dejará de recolectar los tuis públicos?

Quizá por ello impacta tanto que la Biblioteca del Congreso haya tomado esta decisión, la que por cierto entró en vigor el 1 de enero pasado. Pero, ¿que llevó a la Biblioteca del Congreso a dejar de recopilar los tuits? La adquisición en 2010 del archivo público se debió a que la Biblioteca del Congreso vio la necesidad de “…preservar un registro del conocimiento y creatividad para ponerla a disposición del Congreso y los estadounidenses.”

Sin embargo, como también lo mencionan en su blog y en el documento técnico, Twitter ha cambiado significativamente: 1) el volumen de tuits ha crecido drásticamente frente a los 50 millones de tuits que la Biblioteca del Congreso procesaba diariamente, 2) la biblioteca sólo recibe texto y Twitter actualmente maneja videos, imágenes, y 3) el número de caracteres se ha duplicado.

Es decir, que no es posible archivar la información actual de tuits; por ello los tuits recopilados en estos 11 años (2006 a 2017) se seguiran preservando, pero a partir del 1 de enero de 2018 habrá una mayor selección en los tuits que se recopilen, selección que esstará basada en la importancia que el mensaje tenga a nivel histórico o social.

Implicaciones de esta decisión

Desde luego, está la de la relevancia que tiene actualmente la red social y si vale la pena seguir recolectando la totalidad de tuits públicos que se publican diariamente. Pero veo algo con mayor trascendencia que no sólo toca a twitter: la importancia de preservar o no lo que se publica en redes y blogs.

La información de hoy puede que ya no esté mañana, ¿qué información publicada en internet, blogs y redes sociales hoy desaparecidas se ha perdido? Aunque existen proyectos como Internet Archive, no es posible encontrar ahí todo lo publicado en la red, ¿vale la pena qué se conserve? ¿que sí y qué no y quién toma esa decisión?

¿En 20 o 100 años (si es que la humanidad aún existe), cómo accederemos a toda esa información que hoy se publica sin ninguna garantía de permanencia? Y, dada la cantidad y calidad de mucha de la información que se publica diariamente (fake news que es compartida precisamente en redes como Twitter y Facebook), ¿vale la pena preservarla?

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