Las bibliotecas y los libros electrónicos sí pueden coexistir

El día de hoy, Santiago Villegas (@medejean en twitter) nos está compartiendo en su muro de Facebook esta interesante infografía titulada Can e-Books and libraries coexist? publicada en Teachingdegree.org y que nos muy útil para todos aquellos profesionales de la bibliotecología y la documentación que aún no saben qué camino andar, o mejor dicho, cómo andar en el complicado camino del libro electrónico.

Y pues nada, que mientras algunos se siguen preguntando si es que es posible esta coexistencia, otros aseguramos que no sólo es posible, sino deseable y hasta un paso obligado de toda biblioteca dado el papel que juega en la transmisión de la información y el conocimiento, los cuales se encuentran cada vez más en el formato electrónico.

Por ejemplo, aunque sólo el 25% de la población menor de 30 años en Estados Unidos utiliza e-readers, 60% de la población entre 16 y 29 años son usuarios asiduos de las bibliotecas. Esto puede representar una oportunidad para dar a los usuarios lo que necesitan en este “nuevo” formato. En la infografía también se nos muestra que no es necesario que los formatos impreso y electrónico estén peleados, ambos pueden ser muy útiles y placenteros en distintos momentos; los padres, por ejemplo, prefieren leer libros impresos a sus hijos, mientras que los libros electrónicos ganan al llevarlos a la cama o para viajar (la comodidad y lo ligero cobran importancia); mientras que los libros impresos tienen la ventaja de poder ser prestados e incluso donados, los libros electrónicos se pueden descargar fácilmente en cualquier lugar con sólo dar click en un botón.

Nadie cuestiona que el libro electrónico nos está representando un verdadero reto, especialmente en el tema del los DRM, el préstamo y la propiedad –propiedad que es básicamente una licencia que dura algunos cuántos préstamos y, en el mejor de los casos, un año–; sin embargo, creo que la pregunta no es si pueden coexistir o no, sino ¿cómo se está dando esta coexistencia? y, más importante, qué podemos hacer los bibliotecarios para que desde nuestras bibliotecas sea más sencillo este camino y lograr que nuestros usuarios lleguen a la información que requieren.

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