¿Los lectores están terminando de leer sus libros?

ereaderEl día de ayer publicaba en uvejota.com que, de acuerdo con datos de Overdrive, el 2015 fue un gran año para las bibliotecas al incrementar su número de préstamos de libros electrónicos a 169 millones o lo que es lo mismo, un 24% más que en 2014.

Y aunque esta noticia con la que abrimos 2016 resulta muy positiva para las bibliotecas, mientras escribía ayer el post, me daba vueltas una idea: se prestaron 169 millones de libros electrónicos pero, ¿se leyeron efectivamente todos estos libros?

Esta idea me remitió a Are readings finishing books? y If You Sell the Book, Will They Read It?, dos artículos publicados en septiembre pasado en Digital Book World en el que se habla precisamente de que el índice de libros descargados o adquiridos no implica necesariamente que sean leídos y/o finalizados pues, de acuerdo con datos ofrecidos por la empresa canadiense Kobo, sólo el 60% de los libros adquiridos son abiertos en algún momento de la vida del lector y de eso a finalizarlo, el abismo parece ser mayor.

¿Qué es lo que está pasando?, ¿realmente no se están leyendo y menos finalizando los ebooks adquiridos? No me atrevo a formular una respuesta en uno u otro sentido; sin embargo, me atrevo a formular que quizá la oferta cada vez mayor de estos materiales nos anima a hacernos de más libros que los que estamos en posibilidades de leer, tenemos tantos servicios de descubrimiento de libros, ofertas diarias y sitios que ofrecen libros gratuitos que resulta complicado evitar descargar cuanto libro llama nuestra atención; si a eso agregamos que, en los tiempos que vivimos nuestros dispositivos móviles vienen llenos de distracciones en forma de apps o notificaciones, lo cual hace que el tiempo destinado a la lectura sea cada vez más difícil de encontrar.

Por cierto, si eres de los que piensen que el que no se lean y/o finalicen los libros quizá tiene que ver con la cantidad de libros a los que podemos acceder a menor precio (como en un principio yo lo pensé), lamento informarte que, de hecho, de acuerdo también con los datos ofrecidos por Kobo entre más elevado es el precio del libro adquirido, más difícil es que un lector lo abra y lo finalice.

Ahora bien, cabe la pregunta, ¿el problema del abandono o que nunca se abra un libro adquirido es exclusivo del libro electrónico?, ¿es un problema derivado del formato? Francamente, no lo creo, dado que el libro electrónico permite recoger los datos de uso, es posible entonces determinar el índice de libros abiertos, leídos y abandonados, sin mencionar los subrayados, notas, compartidos y otras minucias que ponen en tela de juicio la privacidad del lector y que ya es tema para otro post, es decir, el libro electrónico nos permite saber qué está pasando en todo momento; el libro impreso, sin embargo, no permite recoger ninguna de esta información y a lo mucho que tenemos que conformarnos con estadísticas de publicación y venta, pero difícilmente podremos saber cuántos de esos libros físicos adquiridos se están leyendo realmente.

Por último, ¿cuáles serían las consecuencias de que un libro no sea leído? Como lo mencionan en el post de Digital Book World, quizá podríamos pensar que no importa que un libro no se lea siempre y cuando se adquiera; pero precisamente para lograr que se adquiera un libro necesita recibir recomendaciones, reseñas, calificaciones. Quizá descubrimos y descargamos determinado libro porque estamos suscritos a un servicio como The Fussy Librarian o Bookshout, pero si no lo leemos, no lo comentamos, no lo calificamos, no lo valoramos y no lo damos a conocer entre nuestros contactos, difícilmente ese libro va a tener una mayor repercusión.

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