¿Por qué es tan difícil para las bibliotecas prestar libros electrónicos?

LibraryFoto vía: OverDrive

Hace poco más de un mes se realizó en Nueva York la Book Expo America (BEA) que reúne a la crema y nata del mundo de la edición en Estados Unidos: editores, distribuidores, libreros, bibliotecarios, blogueros y todo aquel relacionado con el libro. En el marco de este evento se realizó el panel E-Books from Libraries: good for authors? donde se trató de entender (aunque no se si resolver) el por qué es tan difícil para las bibliotecas prestar libros electrónicos.

No existe una sola respuesta, sino una serie de respuestas que impiden un paso fluido del libro electrónico en la biblioteca; por ejemplo, en dicho panel, Carolyn Reidy de Simon & Schuster comentaba:

Si puedes obtener gratis el libro que quieres, ¿entonces por qué los vas a comprar? Esa es la pregunta que tenemos desde nuestra primera reunión… Ese es el peligro. Podríamos minar el mercado para cada autor… Desde luego que las bibliotecas permiten que se descubran los libros… siempre hemos creído en esta importante contribución cultural, pero  esta nueva habilidad que tiene la gente de descargar libros hace un mar de diferencia.

El cambio radica en que si tienes una credencial de biblioteca, desde casa puedes obtener un libro prestado, sin tener que ir nuevamente a la biblioteca… esta es la diferencia real entre el archivo y el libro físico. El hecho de que tengas que ir a la biblioteca, escoger el libro y solicitar el préstamo, frente a presionar algunos botones.

Vía: Digital Trends

Una idea por demás equivocada no sólo de Simon & Schuster, sino del mercado editorial global y en gran medida la principal causante de las trabas que las bibliotecas tienen al momento de ofrecer libros electrónicos a sus usuarios. Parece que las editoriales pierden de vista que esta “importante contribución cultural” es la que permite, no que el usuario ya no quiera comprar libros, sino que vaya a las librerías a comprar nuevos.

Otras cuestiones que las bibliotecas deben librar con las editoriales son:

El libro adquirido no pertenece a la biblioteca, se licencia un número de copias y un determinado número de préstamos, generalmente un libro electrónico “adquirido” por una biblioteca se puede prestar hasta en 23 ocasiones y después debe licenciarse nuevamente. En México los distribuidores permiten la compra a perpetuidad o licencias anuales, pero al igual que en Estados Unidos, se deben adquirir diferentes copias de un mismo título y los costos son muy elevados cuando hablamos de sistemas bibliotecarios donde un título requiere de varios ejemplares para cada biblioteca; eso sin tomar en cuenta que la oferta editorial en formato electrónico para nuestro país sigue siendo escasa y no todo lo que los usuarios buscan pueden encontrarlo en las bibliotecas.

Pero no sólo está el temor editorial de considerar a cualquier lector un pirata lo que obstaculiza el acceso a los libros electrónicos a través de las bibliotecas, también están las cuestiones tecnológicas, por ejemplo, todos los pasos que un usuario debe seguir para poder descargar un libro de la biblioteca en su dispositivo, todos estos en el entendido de que el lector es un pirata potencial y para prevenir de que se quede con el libro: crear una cuenta de Adobe, descargar el software ADE, iniciar la cuenta con la biblioteca local, conectar ambas cuentas y, finalmente, descargar los libros en el dispositivo.

No olvidemos tampoco que la integración no resulta nada sencilla, cada proveedor  y/o editorial tiene su propia plataforma y forma de mostrar los libros, así que las bibliotecas y los usuarios deben conocerlas todas para poder navegar en los libros, además de crear cuentas distintas para cada proveedor y una serie de pasos que terminan por frustrar al usuario y, desde luego, a las bibliotecas. No es gratuito pues que, al menos en México, las pocas bibliotecas que están ensayando con el libro electrónico no logren el uso esperado.

Estos y otros problemas son los que deben enfrentar las bibliotecas para hacer accesibles sus acervos electrónicos; sin embargo, no existen soluciones reales inmediatas; parece que las bibliotecas aún deberán negociar con las editoriales y los proveedores para vencer estos temores y lograr que las editoriales entiendan que no hay forma de frenar la piratería (ya sean libros impresos o electrónicos), esto no significa sin embargo que todos los lectores y usuarios de bibliotecas son necesariamente piratas, pero sí consumidores que lo único que quieren es leer de forma sencilla y, conforme simplifiquemos el préstamo de libros, aumentará el consumo de estos materiales.

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