Un libro es un libro pero, ¿qué es un libro?

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¿Qué es un libro? podría parecer una pregunta un tanto extraña o incluso necia en un blog que habla de lectura en pantalla y, por ende, de libros (aunque no exclusivamente). Resulta, sin embargo, que hace unos días charlaba con Alejandro Piscitelli sobre la lectura en pantalla y lo que hoy en día se considera lectura, en aquel momento me hizo una pregunta que hasta ahora me sigue dando vueltas: ¿qué es lo más extraño que he se podría hacer con la lectura en pantalla?

Desde luego, las posibilidades de la lectura en pantalla son tan amplias como la creatividad del “escritor” o como quieran llamarle a la persona que pone al alcance del lector un “libro” o lo que sea que ahora entendamos por libro. Pero quizá un buen ejemplo para dar respuesta a la pregunta de Piscitelli sea la reciente publicación de Zac’s Haunted House, una “novela” cuya “historia” se desarrolla exclusivamente a través de gifs animados.

Aquí es precisamente donde comienza a difuminarse el concepto de libro, al menos como lo hemos entendido en los últimos 5 siglos. En el artículo If you write a novel in GIFs, is it still a novel? publicado en The Hufftington Post, hablan precisamente sobre Zac’s Haunted House (a novel) de Dennis Cooper y donde reflexionan sobre lo que hoy en día puede considerarse una novela tomando como punto de partida que la obra en cuestión lleva la etiqueta “a novel”.

¿Cuál es la prisa por etiquetar cualquier creación como novela o como libro? preguntan en el artículo, una pregunta por demás pertinente en una época donde casi cualquiera puede ser un escritor (la calidad de sus obras ya es harina de otro costal). Desde luego, como lo explican en el artículo de The Huffpost, hablar de “libro” connota cierta calidad, por ello quizá muchos escritores utilizan la palabra novela o dicen “publiqué mi libro” aunque en muchas ocasiones no sea precisamente una novela o un libro en su sentido más tradicional.

Otro artículo sobre el mismo tema es el publicado en el blog Dear Author y que lleva más o menos el mismo título de este post, en dicho artículo se reflexiona sobre lo que es un libro a raíz de la infografía 24 books to read under an hour que presenta libros de entre 14 y 67 páginas que pueden leerse en menos de una hora, tomando en cuenta la velocidad promedio de lectura de un adulto que es de 300 palabras por minuto se pueden leer cerca 18,000 palabras en una hora o lo que es lo mismo 72 páginas por hora (250 palabras por cuartilla). Los libros recomendados oscilan entre las 14 y 64 páginas (menos de una hora para cada recomendación), por ello la autora del artículo cuestiona si una obra de 24 páginas debe ser o no considerada un libro; menciona también que parece que hay una tendencia de acortar la extensión de los libros en aras de una mayor venta, por ejemplo Amazon, que en su modalidad Kindle Unlimited, está pagando a sus autores con base en las páginas leídas, no en los libros descargados, y que eso quizá nos hace leer historias, pero no libros.

Si nos quedamos con estas reflexiones parecería que sólo la extensión y la narrativa hacen al libro libro y a la novela novela. Sin embargo, yo me pregunto, ¿al libro lo define necesariamente su extensión?, ¿al libro lo definen únicamente sus páginas impresas?, ¿qué ocurre entonces cuando no hay tales páginas?, ¿entonces no hay libro? Díganle eso a Gutenberg the geek y a El extraño caso de Dr. Jeckyll y Mr. Hyde de 20 y 64 páginas, respectivamente. Es más, si analizamos la afirmación de que cada día se publican libros más cortos cabe la pregunta, ¿realmente todo lo que hay en el mercado son novelas cortas? porque en lo personal tengo la impresión de que, por el contrario, actualmente en el mercado editorial imperan las sagas y seriales donde la extensión de cada una de las entregas no es precisamente corta, pensemos por ejemplo en Juego de Tronos, en Harry Potter o en El cementerio de los libros olvidados.

Quizá antes de seguir dándole vueltas al asunto valga preguntarle a los “expertos” qué se entiende por libro:

Según la RAE un libro es:

1. m. Conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen.
2. m. Obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte. Voy a escribir un libro. La editorial presentará el atlas en forma de libro electrónico.
3. m. Cada una de ciertas partes principales en que suelen dividirse las obras científicas o literartias, y los códigos y leyes de gran extensión.
6. m. Der. Para los efectos legales, en España, todo impreso no periódico que contiene 49 páginas o más, excluidas las cubiertas.

El Glosario de la ALA de Bibliotecología y Ciencias de la Información (1983) nos dice que un libro es:

1. Colección de hojas de papel, pergamino u otro material unidas entre sí de alguna manera, ya estén impresas, escritas o en blanco, e independientes de un receptáculo cualquiera o de una caja. 2. Según la Unesco, publicación literaria y no periódica que contiene cuarenta y nueve páginas o más. 3. Según el Servicio Postal de los Estados Unidos, publicación incluida en la tarifa postal de cuarta clase, con veinticuatro páginas o más, estando impresas por lo menos veintidos y que contiene fundamentalmente material de lectura, con publicidad limitada a eventuales anuncios de libros. 4. Obra literaria o de una de sus partes más importantes.

Y hay más, según la Encyclopedia of the book (Ashall Glaister, 1996):

Libro: Para propósitos estadísticos el comercio británico del libro asumió que un libro era una publicación que costaba seis peniques o más. Otros países define al libro como aquel que contiene un número mínimo de páginas, pero no se ha acordado un número estándar. En la conferencia de la Unesco en 1959 un libro fue definido como ‘una publicación literaria no periódica que contiene 49 o más páginas, sin contar las cubiertas.’

¿Es mi impresión o todas las acepciones para libro quedaron rebasadas incluso en la era del libro impreso? Si nos quedamos con la primera acepción del Glosario de la ALA que nos dice que un libro es una colección de hojas de papel en blanco, ¿en serio estamos hablando de un libro? Me parece que estamos hablando en todo caso de un block de notas, pero no de un libro, a menos que sea una “obra literaria” que se expone en Zona Maco como arte contemporáneo.

Profundicemos sobre estos conceptos: algunos de los libros recomendados en la infografía tienen 24 páginas, y según la autora del artículo en Dear Author no pueden ser considerados libros aunque la ALA diga que sí lo son, al menos en Estados Unidos porque en los países que se rigen por la Unesco deben tener 49 páginas o más (de nuevo digámosle adiós a Gutenberg the geek y sus 20 páginas como libro). Y qué pasa con la versión en audiolibro de Cien años de soledad de García Márquez que no tiene “páginas unidas de cualquier manera“, entonces ¿una de las obras cumbres del realismo mágico en audiolibro no puede ser considerada libro porque está en versión audiolibro?

Creo que el problema es que nuestro lugar seguro para “libro” se ha limitando durante siglos al formato y no al contenido, por eso siempre ha sido tan difícil definirlo y en la era de los libros electrónicos y la lectura en pantalla es de esperar que nos cueste aún más trabajo aceptarlos al no poder tocar sus cubiertas, ni oler el papel y mucho menos contar sus páginas.

Quizá otro problema cuando hablamos de lectura y libro es que insistimos en seguir llamando al libro “libro” y en la actualidad éste va más allá sí mismo, las posibilidades que se nos presentan son infinitas y por ello debemos entenderlo (como siempre debió ser), como una obra creativa que pretende contarnos algo, ya sea de forma literaria, científica, técnica, informativa, con ilustraciones, con gráficos, con música y videos incluidos, con pop-ups, etc. Aquí quizá valga el concepto del Diccionario de nuevas formas de lectura y escritura (Martos Núñez et al., 2013) para libro electrónico e incluso, salvando las distancias, para libro en general como contenido y no como continente:

Un libro electrónico es cualquier forma de fichero en formato digital que, como tal, puede descargarse en dispositivos electrónicos para su posterior visualización. Se trata de un archivo digital que precisa de un elemento adicional para su visionado, el dispositivo lector, que debe contener un programa adecuado para la lectura del documento. Puede incluir elementos textuales, gráficos, sonoros y visuales integrafos y visualizables según el dispositivo de consulta: ordenador, lector electrónico, tableta u otro.

Curiosamente, mientras sigo reflexionando sobre lo que es un libro, me topo con el post Cómo nos organizamos para no leer en el que mi querida Gemma Lluch va incluso más allá al preguntarse ya no sólo por el libro, sino por la lectura, ¿leer en twitter y facebook es leer? No, si concebimos a la lectura de modo tradicional, sí, si consideramos las nuevas formas de lectura, quizá no sean las ideales, seguramente como dice Gemma hay mucho más de cotilleo que de lectura, pero algo de lectura aunque sea la más básica debe haber, quizá la lectura en la actualidad no es la que a nosotros nos gusta o la que entendemos como tal, pero de que se está leyendo, a mi no me cabe duda. Como lo mencionaba en la charla de Innovatics en agosto pasado, es necesario que entendamos que hay diversidades de lecturas y de lectores, y a esa reflexión agrego que es necesario entender al libro como algo más allá de un objeto con hojas encuadernadas que huele bonito.

Una Respuesta a “Un libro es un libro pero, ¿qué es un libro?”
  1. Chris J. Peake septiembre 21, 2015

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