¿Los audiolibros son realmente libros?

audiolibroResulta curioso que cuando alguien me pregunta qué estoy leyendo, en mi lista de lecturas incluyo sin menosprecio alguno a los audiolibros; y es curioso porque precisamente en el artículo Audiobooks make me feel like I´m cheating publicado en DBW, Daniel Berkowitz, el autor del artículo, menciona ante la misma pregunta él no especifica si en su lista de lectura se incluye algún audiolibro, y agrega que un sentimiento de culpa se oculta en esta omisión. Berkowitz argumenta que, aunque en esencia el contenido del audiolibro es exactamente el mismo del libro, no se puede decir que un audiolibro sea un libro (o en su defecto, un libro electrónico) porque leer un libro te implica estar totalmente absorto en el mismo, mientras que con el audiolibro generalmente se están haciendo otras cosas, es decir, que no existe el 100% de atención que existe con la lectura de un libro.

En lo personal esta discusión me parece tan fatua como la cacareada discusión sobre la desaparición de los libros frente a los libros electrónicos o la discusión de si los libros electrónicos son realmente libros. Quizá pueda dar un poco de razón al argumento de que mientras se “audiolee“ se están haciendo otras cosas, pero eso es precisamente lo positivo e interesante de los audiolibros, que nos permiten hacer otras cosas sin restar atención a la lectura, esas otras actividades son en cierto modo automáticas y aunque requieren cierto nivel de atención, esto no aleja a la persona de la lectura; me vienen a la mente, por ejemplo, caminar, comer, trasladarte en transporte público, manejar, ejercitarte, etc. Por cierto, que este argumento se cae del todo cuando nos damos cuenta que, de hecho, también puedes leer un libro mientras comes, te trasladas en transporte público, así que, ¿se podría afirmar que en este caso tampoco estoy leyendo?

Por cierto, como lo mencionaba antes, este formato no es nuevo y de hecho es el formato que más rápidamente está creciendo en la industria editorial, dudo mucho que todos esos lectores que se están volcando sobre los audiolibros pongan en duda sobre si su actividad lectora es o no genuina. También sería interesante conocer la opinión de ciegos y débiles visuales que acceden a la lectura a través de estos formatos –y que por cierto no son nuevos– cuando les dicen que no están leyendo libros, de hecho, sería interesante también conocer la opinión del autor frente a los libros en braille.

Pero, para los que aún se sientan un poco escépticos en cuanto a la validez del audiolibro como libro, de acuerdo con Daniel Willingham, psicólogo de la Universidad de Virginia, si se toma la pregunta desde la perspectiva de la psicología cognitiva, no hay una diferencia real entre leer un libro o escucharlo. Por cierto, que esta discusión lleva ya varios años dando vuelta por la cabeza de los investigadores; como se menciona en el artículo Yes, audiobooks are real books, en un estudio de 1977, por ejemplo, se encontró que los estudiantes de bachillerato que habían leído un audiolibro podían elaborar resúmenes tan exactos como los estudiantes que lo habían leído (en el sentido tradicional de la palabra), es decir que los que leen y los que audioleen retienen casi los mismos pasajes que han leído.

Creo que, en tanto se siga teniendo la idea del libro en función del formato, de “libro objeto“, seguirán existiendo estas discusiones que nada hacen en favor de la lectura, del libro y/o de los lectores. Desde luego, los lectores asiduos de este blog o del blog hermano uvejota ya sabrán que defiendo la teoría de que existen multiples lecturaS y lectoreS, que el libro va más allá del formato y que leer implica más que pasar los ojos por una página impresa. Para este caso en específico de si el audiolibro es realmente un libro, también defendería la teoría de que hay libroS y librosS donde el formato, el contenedor, más que interrumpir el acto de la lectura o ponerlo en duda, posibilita el acceso de los lectores a sus lecturas, y esto es desde luego seguir leyendo, ya sea con los ojos, con los oídos o con las manos.

¿Ustedes qué opinan, los audiolibros son realmente libros, ocultan sus audiolecturas porque creen que no están leyendo?

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