¿Sirven de algo los DRM?

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Foto vía: Wikipedia

Como muchos sabrán, una de las grandes barreras que debe enfrentar el libro electrónico es el relacionado con los candados o DRM (Digital Rights Management) que se les colocan para evitar que el archivo sea pirateado. Desde luego este tema se ha discutido hasta el cansancio, por un lado están las editoriales con miedo a “perder” sus ganancias y por el otro, los lectores, algunas editoriales y personas involucradas en el tema, que afirman que los DRM pueden llegar a ser contraproducentes y que la piratería, vista con buenos ojos, puede ayudar a la venta de libros.

Es muy ingenuo creer hoy en día que estos candados son invulnerables (sólo es necesario un lector ducho en hackear y listo) y que realmente evitan o frenan la piratería de libros electrónicos, por el contrario lo que sí logran es desalentar al lector promedio a que se sumerja en el mundo de los libros electrónicos e incluso, dicen algunos, que son los mismos DRMs los que fomentan la piratería.

Los DRM también dan contra una de las máximas virtudes de los libros: la capacidad de ser compartidos; prestar un libro impreso resulta muy sencillo y con ello brindamos al libro y a su autor la capacidad de hacerlo llegar a más lectores potenciales; desafortunadamente con los libros electrónicos no sucede así y el préstamo se convierte en un tema espinoso que afecta no sólo a los lectores, sino también a las bibliotecas que cuentan entre sus servicios con el del préstamo (ya sea a domicilio o interbibliotecario) y que se están viendo limitadas entre querer promover el uso de libros electrónicos y no poder hacerlo.

En el mismo orden de ideas, ¿es correcto llamar ladrón o pirata a la persona que rompe los candados de los libros electrónicos y los comparte en una red? ¿es correcto llamar pirata al lector que ha bajado en alguna ocasión contenidos de manera ilegal? En el estricto sentido de la palabra, un pirata roba algo creado por otra persona y lucra con ello; en la mayoría de los casos de “piratería de libros electrónicos”, el “pirata” está compartiendo los contenidos sin lucrar con ellos; esto, desde luego no está bien, pero no se le puede calificar como robo y sí debería dar a las editoriales qué pensar sobre el porqué se piratean sus contenidos.

¿Qué lleva entonces a un lector a “piratear” libros electrónicos?

Este es un tema que ya se ha discutido en muchos foros, conferencias, blogs e incluso libros: la falta de contenidos disponibles de manera sencilla. Resulta curioso que para un lector sea más sencillo descargar sin autorización determinado contenido, que hacerlo de forma legal. Por mencionar un ejemplo hablemos del idioma: a pesar de algunos esfuerzos, la oferta de libros electrónicos en español sigue siendo escasa y la demanda crece a diario; qué hace un lector cuando no encuentra el libro que desea en el idioma y formato que desea, es fácil imaginar que buscarlo por medios no ortodoxos, por llamarlos de alguna manera. No por ello se convierte en un ladrón, sino en un lector imposibilitado a leer por medios legales lo que desea.

Y qué pasa si el lector, por el contrario, ha encontrado el libro en cuestión en librerías en línea y una vez leído se topa con la novedad de que no puede prestarlo, ¿cómo? pero si ya pagó por él, en teoría está en todo su derecho de hacer lo que le venga en gana: prestarlo, regalarlo, donarlo o incluso mandarlo a la basura que para eso es “su” libro y ya pagó por él.

Estos son los sinsabores y sin sentidos a los que nos enfrentamos con los DRM, pero ¿es una opción viable el quitar todos los candados a un libro?

Aunque en el artículo Thinking through a strategy for Digital Rights Management de Joseph Esposito, se menciona que eliminar los DRMs no afectará en nada a los sitios pirata donde ya se comparten de forma ilegal y masiva dichos contenidos, sí puede llegar a afectar positivamente a las editoriales y a los lectores dispuestos a pagar por un libro, que somos la mayoría.

Desde luego, esta opción no gustará a la editoriales; sin embargo, esto no sólo es viable, sino deseable. Es un hecho, que con o sin DRMs los contenidos se comparten, pero es necesario entender que libros libres de DRM facilitan las cosas para el lector, que está dispuesto a pagar por los contenidos que le interesan.

Como lo mencionaba en párrafos anteriores, es tan ingenuo creer que los libros libres de DRM acabarán con la piratería, como pensar que libros llenos de candados frenan a los “piratas” o que internet nos convierte a todos por defecto en piratas; sin embargo, es imprescindible entender que un libro sin DRMs hace mucho en favor del lector que como primera opción busca medios legales para hacerse de dicho material y que, insisto, somos la mayoría.

Recordemos también algo que las editoriales están pasando por alto: ya desde la era del libro impreso, éstos eran fotocopiados y, más recientemente digitalizados para compartirse en internet, y esto nunca ha sido un obstáculo para que también se pague por ellos en la librerías. Las librerías y editoriales obtienen mejores resultados (que se traducen en ganancias) si el lector es tratado como un cliente potencial y no como un criminal, así que ¿por qué no facilitarle el acceso a los contenidos?

6 Respuestas a “¿Sirven de algo los DRM?”
  1. danielo abril 23, 2012
    • Veronica Juárez abril 23, 2012
  2. Juan M Cabrera abril 23, 2012

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