El auge del audiolibro

auge del audiolibro
Imagen vía Audible y Rich Lee

Una de las principales tendencias en los últimos años, y de lo que ya les he hablado en varias ocasiones, es el auge del audiolibro y que ya es a todas luces imparable. Si pensamos, por ejemplo, en los resultados que arrojó Segunda Encuesta Nacional sobre Consumo Digital  y Lectura entre Jóvenes Mexicanos de IBBY México, a simple vista los números pueden parecernos nimios; sin embargo, analizándolo un poco más detenidamente nos daremos cuenta que ese modesto 16% no es cosa menor ya que indica una entrada importante de este formato a nivel nacional. Si volteamos a ver otras latitudes y otros estudios como éste o éste nos daremos cuenta del constante crecimiento que este formato tiene y que, como ya lo he dicho en otros momentos, parece imparable. 

Quizá valga la pena en este punto preguntarnos no si los audiolibros seguirán afianzándose como formato de lectura, sino a qué se debe este auge y preferencia. Esbocemos algunas respuestas:

Desde luego están los smartphones que nos han permitido llevar la lectura (y otras formas de entretenimiento) a cualquier lugar y momento en distintas aplicaciones móviles. Si antes el libro de bolsillo permitía llevar una lectura “más ligera” a cualquier parte, actualmente con los teléfonos inteligentes llevamos varias lecturas en varios formatos a cualquier parte para ser leídos en cualquier momento.

Hay otro aspecto interesante que vemos en el crecimiento y auge del audiolibro y que viene de la mano con la omnipresencia del smartphone, me refiero a la gran oferta de plataformas de streaming. Hace algunos años Audible (la grande de grandes entre los distribuidores de audiolibros) se llevaba las principales ganancias al permitir a los usuarios descargarse cada mes y de forma permanente 1, 2 o hasta 5 audiolibros por una tarifa mensual o bien, adquirirlos de forma definitiva. Aunque esto es algo que sigue funcionando y que permite a Audible seguir siendo Audible (además de su amplia oferta de contenidos en distintos idiomas), sin duda, es gracias a la llegada de plataformas de streaming que por una suscripción de tarifa plana dan acceso a una amplia variedad de audiolibros, que el audiolibro va en subida. 

Entre estos ejemplos podemos encontrar a Storytel, la empresa de origen sueco que llegó a México en noviembre de 2017. Aunque también podemos encontrar en esta modalidad a Scribd, de reciente llegada a México, y Scribd; todas estas plataformas tienen además de audiolibros, una amplia oferta de libros electrónicos. 

No olvidemos además que no son las únicas, más recientemente se viene ampliando la oferta de acceso a los audiolibros a través de plataformas otrora inconcebibles en la integración de la lectura; lo anterior nos da cuenta del enorme interés que tiene la oralidad y la escucha. Spotify es el más claro de los ejemplos, un plataforma de streaming de música que también ofrece una amplia variedad de podcasts, varios de ellos de tipo literario y desde luego, audiolibros.

En este mismo orden de ideas, algo que quizá pueda incentivar a las editoriales para ampliar su oferta de audiolibros (o de plano, dejar de ser tan reticentes al respecto) es que Spotify registra 217 millones de usuarios, una cantidad nada despreciable para una editorial. Por cierto, Storytel registra un millón de usuarios; Scribd, 80 millones de suscriptores y Bookmate, 3 millones de lectores. Todo lo anterior, sin contar el uso cada vez más creciente de asistentes de voz y que cada vez más se utilizarán para leer textos en voz alta.

Aunado a lo anterior, encontramos que el audiolibro permite al lector realizar otras tareas, algo que no permite ninguna otra forma de lectura más “tradicional” que implique pasar la vista por las páginas o la pantalla. El audiolibro se puede leer mientras caminas (aunque hay algunos kamikazes de la lectura tradicional, no es la constante y tampoco lo más seguro para los lectores), mientras haces ejercicio, mientras manejas, mientras compras la despensa, mientras haces la limpieza o mientras descansas.

En resumen, estas son las características que debemos considerar cuando nos planteamos el por qué del auge del audiolibro.

  • Onmipresencia y multitarea: de los smartphone para permitir la lectura en todo momento, lugar y formato, y lo que es mejor, mientras realizas otras actividades.
  • Pertenencia o acceso: cada vez se desdibuja más el que el libro te pertenezca, en favor de tener acceso a una gran diversidad, esto lo permiten las plataformas de streaming. 
  • Oralidad: volver la la voz y la escucha, como se hacía hace siglos.

¿Se les ocurre otro aspecto que no esté mencionado aquí y pueda estar incidiendo en el auge del audiolibro?

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