Las pantallas y los niños: ¿se favorece realmente la lectura?

Desde la llegada del libro electrónico e incluso, ya desde el boom de la web 2.0 se ha discutido mucho sobre los beneficios de la lectura en pantalla; largas e inconclusas discusiones entre los partidarios y los detractores del libro electrónico que, bien a bien, no sabemos dónde irán a parar y si alguna de las partes tiene toda la verdad o sólo una parte de ella. Porque lo cierto es que aún cuando se están realizando estudios de todo tipo sobre los cambios que estamos sufriendo cuando nos enfrentamos a  la pantalla, ningún de estos estudios es concluyente y sólo nos aportan pequeñas piezas en este universo tan basto que se está convirtiendo el libro electrónico.

Aún así, la pregunta persiste, ¿las pantallas nos benefician o nos perjudican? y una pregunta más específica nos viene rondando en torno a los más pequeños y su relación con las pantallas, ¿éstas realmente están contribuyendo a formar lectores?

La respuesta es No o al menos, no en la medida de lo esperado. Lo anterior de acuerdo con Pioneering literacy in the digital Wild West: empowering  parents and educators, un reporte realizado por el Centro Joan Ganz Cooney para The Campain Grade-Level Reading, un resultado que representa un duro golpe para los que estamos a favor de la lectura en pantalla y vemos muchas oportunidades en este formato.

El estudio se basó en el análisis de distintos productos, incluidos aplicaciones (de las tiendas de aplicaciones de Apple y Android), software, juegos y sitios web que promueven el desarrollo de habilidades de lectura. En lo que respecta al análisis de las aplicaciones de la Appstore de Apple (137), encontró que 80% de las aplicaciones más vendidas en la categoría de educación están dirigidos a los niños y de estas, el 72% se enfoca en niños en edad preescolar; éstas aseguran que apoyan la alfabetización y el desarrollo de habilidades de lectura, pero no siempre lo hacen en el nivel que los niños requieren para fortalecer dichas habilidades, es decir, que las aplicaciones trabajan a un nivel muy básico y los padres y maestros desconocen a ciencia cierta cómo funcionan.

Los juegos relacionados con la alfabetización en plataformas como Nintendo y Leapster se enfocan en las letras y los sonidos, pero ninguno de ellos en la escritura, reconocimiento de palabras o comprensión. Los sitios web, por su parte, promueven niveles más altos de habilidades literarias en comparación con las aplicaciones y los videojuegos, aunque sólo 20% proporcionan información sobre la efectividad de sus materiales educativos.

Como ya lo he dicho, en un estudio o en un simple post, es imposible dar una respuesta satisfactoria y concluyente, quizá sea necesario volver a esta y otras interrogantes dentro algunos años, cuando el libro electrónico se encuentre totalmente inserto en la vida diaria de las personas; sin embargo, este estudio resulta por demás interesante y nos proporciona claves importantes sobre lo que se está utilizando para promover la lectura entre los más pequeños.

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