Lo esencial para negociar adquisición de libros electrónicos en las bibliotecas

Ya sabemos que el tema de la adquisición de libros electrónicos se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los bibliotecarios, quienes no hemos encontrado el punto medio donde los usuarios puedan seguir utilizando los materiales como antaño con libros impresos y, que a su vez, las editoriales queden conformes con el uso que estamos dado a estos materiales.

Desafortunadamente, el panorama sigue siendo poco claro cuando hablamos de licencias y de préstamos; las reglas impuestas por las editoriales parecen no dejar mucho margen para una negociación equitativa que deje a las bibliotecas bien paradas frente a los usuarios y sus necesidades actuales de información.

Las negociaciones son un “estira y afloja“; sin embargo, los bibliotecarios y responsables del desarrollo de colecciones no debemos perder de vista aspectos que son esenciales en el proceso de adquisición de libros electrónicos; sobre este tema habla Deanna Utrosk en su excelente artículo Six essential issues in any ebook contract negotiation publicado hace unos días en el blog Digital Book World. Veamos cuáles son estos esenciales:

  1. Duración: se refiere a cuánto tiempo tendrá validez el contrato. Actualmente la mayoría de los distribuidores manejan licencias anuales y, en el peor de los casos, número de préstamos. Algunas, las menos, ofrecen libros a perpetuidad.
  2. Territorio: a muchos podrá parecer absurdo que un libro electrónico se rija por territorio; pero lo cierto es que un libro que está disponible en España, no necesariamente lo estará en México. Lo mismo sucede con los derechos de traducción.
  3. Consentimiento: la evolución de plataformas de lectura merecen decisiones basadas en un análisis muy detenido y en el que prestemos atención tanto a las reglas que nos impone el editor, como las del escritor.
  4. E-funcionalidad: cada dispositivo y plataforma de lectura tiene sus propias características de funcionalidad y de propiedad; así que debemos asegurarnos que el libro podrá leerse o pasar a cualquier otro dispositivo cuando la tecnología avance. Los bibliotecarios no podemos exponernos a que el copyright y un dispositivo obsoleto no permitan que un usuario lea determinado documento.
  5. Medio: la evolución que está sufriendo el libro nos lleva a preguntarnos actualmente ¿qué es un libro? El formato, la actualización, la posibilidad de agregar otras características como audio y video deben estar especificadas en el contrato para asegurarnos que siempre contemos con el documento más actualizado. Y más importante, ¿el editor puede agregar esas actualizaciones? ¿el autor puede ofrecer capítulos de muestra? ¿el lector puede agregar al libro comentarios, fotos, etc.?
  6. Regalías: aunque muchos puedan pensar que el tema de regalías debe quedar en manos de los editores con sus escritores, las bibliotecas y los bibliotecarios que firmemos contratos de adquisición debemos conocer qué parte de nuestra compra llegará al autor. Con base en esto, nosotros conoceremos cuánto se queda cada persona en la cadena de distribución, pero también quién nos ofrece más y mejor.
Como se darán cuenta, estos aspectos son, efectivamente, esenciales y pueden ser resumidos en “qué podemos hacer con qué y por cuánto tiempo“. Una tarea que no es sencilla, pero que nos dará algunas pautas para lograr mejores acuerdos y donde el beneficiado sea el usuario.

 

 

 

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